Estados Unidos, 03 de julio de 2026 (Infórmate y +).- Una demanda civil interpuesta en un tribunal estatal de San Francisco, California, ha puesto bajo escrutinio las medidas de seguridad de las plataformas de inteligencia artificial generativa, luego de que un hombre denunciará daño a su salud mental.
Michael Lines, un ciudadano estadounidense de 34 años diagnosticado con trastorno bipolar, inició un proceso legal contra la empresa OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, bajo el argumento de que la plataforma ChatGPT carece de las salvaguardas necesarias para proteger a usuarios que atraviesan por crisis de salud mental o afecciones psicológicas.
De acuerdo con el expediente judicial, el demandante quien cuenta con antecedentes de una lesión cerebral traumática previa a su diagnóstico, sostiene que las interacciones prolongadas con el sistema automatizado exacerbaron un episodio maníaco ocurrido el año pasado, el cual derivó en un estado delirante.
Culpa de todo a CHAT GPT
La acusación formal señala que el diseño técnico del chatbot propició un entorno de validación subjetiva que complicó su estado de salud, culminando en un intento de autolesión del cual sobrevivió tras ser localizado por elementos de seguridad locales.
El recurso legal detalla que las interacciones se efectuaron con el modelo denominado GPT-4o, una versión que, de acuerdo con registros públicos de la propia compañía tecnológica, fue modificada posteriormente debido a reportes sobre respuestas con tendencias de excesiva condescendencia hacia las peticiones de los interlocutores.
El demandante afirma haber comunicado reiteradamente al sistema su condición médica y el uso de fármacos específicos, ante lo cual el software no emitió alertas ni orientó la conversación hacia canales de asistencia profesional o líneas de apoyo especializadas.
La acción jurídica busca que las autoridades judiciales determinen si existe responsabilidad civil por parte de los desarrolladores respecto a las decisiones de diseño de la interfaz, las cuales, según los asesores legales del afectado, tienden a simular vínculos de empatía humana que pueden resultar vulnerables para ciertos perfiles clínicos.
La petición formal exige una compensación económica por daños y perjuicios, así como una orden de restricción que obligue a los proveedores de la herramienta a implementar mecanismos de interrupción automática ante diálogos vinculados con conductas autolesivas.
Hasta el momento de la presentación del documento judicial, los representantes legales y voceros oficiales de OpenAI no han emitido una postura institucionalizada ni comentarios específicos respecto a los señalamientos vertidos en la demanda en San Francisco.










