Ciudad de México, 29 de enero de 2026 (Infórmate y +).- El equipo Oceanida, integrado por las mexicanas Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel, concluyó con éxito la travesía de cruzar el océano Atlántico a remo, marcando un hito al convertirse en el primer equipo de Latinoamérica, tanto en la rama femenil como varonil, en lograr esta hazaña.
Las atletas cruzaron la línea de meta en Antigua y Barbuda tras 45 días, una hora y 35 minutos de navegación continua, luego de recorrer aproximadamente 4 mil 800 kilómetros desde las Islas Canarias, enfrentando condiciones extremas del océano.
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La travesía forma parte del World’s Toughest Row, una de las competencias oceánicas más demandantes a nivel mundial, organizada por Atlantic Campaigns, empresa española con sede en San Sebastián de La Gomera, que realiza este evento desde 2012.
Durante el cruce, los equipos enfrentan olas de hasta seis metros de altura, largas jornadas de remo y un desgaste físico considerable, con un consumo diario superior a cinco mil calorías por participante. Además del reto físico, la prueba exige una fuerte resistencia mental ante la falta de sueño, el aislamiento y las duras condiciones del mar.

Vida a bordo en el Atlántico
Las embarcaciones cuentan con dos pequeñas cabinas, que sirven como único refugio ante el sol y el oleaje. El espacio es limitado, por lo que las tripulaciones llevan únicamente lo indispensable. No está permitida la asistencia externa durante el recorrido, ni para reparaciones, ni para reabastecimiento de agua o alimentos.
Los botes están diseñados para autoenderezarse y cuentan con potabilizadoras que transforman el agua de mar en agua potable. Asimismo, los paneles solares suministran energía al GPS y a otros sistemas esenciales, mientras que dispositivos de rastreo permiten monitorear la ubicación de cada equipo.

La alimentación durante la travesía se basa en comidas deshidratadas, elegidas por su alto valor energético, facilidad de almacenamiento y preparación, ya que solo requieren agua caliente.
Con esta hazaña, Oceanida no solo concluye una de las pruebas más extremas del deporte oceánico, sino que posiciona a México y a América Latina en la historia del remo transatlántico, destacando la capacidad, disciplina y fortaleza de las mujeres en retos de alto rendimiento.







