La enfermera Silvia Rosas, tomó una medida extrema por amor, se mudó a su camioneta en el estacionamiento del hospital para no arriesgar a su familia del contagio de COVID-19.
La enfermera del Hospital General de Tijuana, lleva a cabo todos los días las medidas que le han dictado en el hospital, usa un elevador que es exclusivamente para personal que labora en el “área negra” y usa un overol impermeable blanco, guantes para atender a los pacientes.
“El paciente comienza a ponerse azul por la falta de oxígeno, batalla para respirar, la verdad es impactante”, cuenta la enfermera de 40 años que trabaja con los contagiados de coronavirus a la Revista Proceso.
Silvia tiene 4 hijos, el mayor de 19 años, una adolescente de 13 años, su hija de 9 y uno menor que apenas cumplió 9, por ellos decidió desde las primeras semanas de abril, mudarse al estacionamiento de su trabajo.
Baja California es el segundo estado con más muertos por covid-19, después de la Ciudad de México. Hasta el viernes 10 de abril había 25 fallecimientos y 304 casos confirmados.








