El Colegio Militarizado Cristóbal Colón celebró su 81 aniversario con una ceremonia oficial en la Plaza General Emiliano Zapata Salazar, destacando su trayectoria como uno de los pilares educativos más antiguos de la capital morelense. El evento reunió a autoridades municipales y directivos escolares para conmemorar más de ocho décadas de formación académica bajo un modelo de disciplina y principios éticos.
Esta institución ha jugado un papel relevante en la historia de Cuernavaca al formar a múltiples generaciones bajo un sistema que combina la instrucción escolar con la formación militarizada. La permanencia del colegio a lo largo de los años ha permitido consolidar un prestigio que trasciende el ámbito local, convirtiéndose en un referente para las familias que buscan una educación basada en la voluntad y el servicio a la comunidad.
José Luis Urióstegui Salgado, presidente municipal de Cuernavaca, asistió como invitado especial y recordó el legado del fundador del plantel, Armando Vargas Caraza. El funcionario señaló que la labor de Vargas Caraza fue fundamental para impulsar valores que hoy siguen vigentes en la sociedad civil y que contribuyen a mantener el tejido social mediante el orden y el respeto.
“Prácticamente todas y todos los ciudadanos tienen algún vínculo con esta institución educativa, ya sea de manera directa o indirecta”, afirmó Urióstegui Salgado. El alcalde expresó su confianza en que, bajo la dirección actual, el colegio continuará formando ciudadanos comprometidos con el desarrollo de Morelos y del país, adaptándose a las necesidades formativas del siglo XXI.
Durante el acto, el rector de la institución, Diego Armando Franco Vivanco, acompañó al edil en la revisión de las actividades de disciplina realizadas por los cadetes. Los estudiantes mostraron habilidades adquiridas en su entrenamiento diario, lo que motivó un reconocimiento por parte de las autoridades hacia el personal docente y administrativo que sostiene el proyecto educativo.
Al cierre de la ceremonia, el presidente municipal exhortó a la comunidad educativa a fortalecer sus esfuerzos para contribuir a la construcción de paz y mejorar la convivencia social ante los retos actuales en materia de seguridad. Deseó a la institución una vida académica prolongada, instando a los jóvenes a portar con orgullo la identidad de una escuela que forma parte esencial de la identidad histórica de Cuernavaca.







