Cuernavaca, 13 de mayo de 2026 (Infórmate y +).- La indignación se apoderó de las redes sociales en Morelos, miles de ciudadanos, principalmente en Cuernavaca y su zona metropolitana, manifestaron su rechazo ante el nuevo aumento a la tarifa mínima del transporte público, la cual pasó de 10 a 13 pesos.
El ajuste no solo castiga la economía familiar, sino que se da en un contexto de constantes quejas por el pésimo estado de las unidades y el trato agresivo de los operadores.
Para los usuarios, el incremento es injustificado. Las denuncias en redes sociales son constantes: camiones con asientos rotos, falta de ventilación, ventanas dañadas y un deterioro evidente que convierte cada viaje en una experiencia incómoda y, en ocasiones, insegura.
“Nos quieren cobrar más por un servicio que cada vez está peor”, es el reclamo que unifica a los pasajeros que dependen de las “rutas” para llegar a sus destinos.
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El impacto real en el salario
El ajuste tarifario golpea con fuerza a quienes menos tienen. Para un trabajador que percibe el salario mínimo de 315.04 pesos diarios, el gasto en transporte se ha vuelto una carga desproporcionada. Si una persona utiliza solo dos rutas diarias para ir y volver de su empleo, el gasto quincenal pasaría de de 300 a 390 pesos a partir del 01 de julio de 2026.
Este incremento de 90 pesos por quincena representa un alza del 30% en el gasto de movilidad diaria. En términos mensuales, un trabajador destina ahora cerca del 4% de sus ingresos totales solo en pasajes básicos.
Sin embargo, para quienes deben tomar más de un transporte o realizar recorridos largos donde la tarifa alcanza los 15 pesos, el costo quincenal supera fácilmente los 500 pesos, lo que pone en riesgo el presupuesto para alimentos y renta.
De 8 a 13 pesos en cinco años
La velocidad del encarecimiento es otro factor que alimenta la molestia. En 2021, la tarifa subió de 8 a 10 pesos; con este nuevo salto a los 13 pesos, el transporte público en Morelos ha acumulado un aumento del 62.5% en apenas unos años.
Mientras los transportistas argumentan que el ajuste es vital para cubrir los costos de combustibles y refacciones, la ciudadanía exige condiciones mínimas de dignidad: unidades limpias, seguras y choferes capacitados.
Por ahora, el aumento es una realidad que deja a las familias morelenses con menos dinero en la bolsa y el mismo servicio deficiente de siempre.







