Cuernavaca, 24 de junio de 2026 (Infórmate y +).- Alejandro Ávila Méndez, un ciudadano que se desplaza en silla de ruedas, marchó por la calle Matamoros en el centro de Cuernavaca para manifestar su rechazo al incremento de la tarifa mínima del transporte público, la cual aumentará de 10 a 13 pesos en los próximos días.
El manifestante recorrió la vialidad impulsando su propia silla mientras lanzaba consignas para exigir un servicio incluyente, accesible y con respeto hacia los sectores vulnerables.
La movilización cobra relevancia debido a que el ajuste tarifario afectará la economía de miles de usuarios en Morelos, en un contexto donde colectivos de personas con discapacidad han denunciado históricamente la falta de unidades adaptadas e infraestructura adecuada en el estado.
Ávila Méndez expuso que la falta de rampas y de capacitación convierte los traslados diarios en una barrera de movilidad constante.
“No busco gratuidad, lo único que exigimos es un servicio digno y con respeto. La accesibilidad al transporte público es un derecho, no es un favor”, expresó Ávila Méndez durante la movilización en el primer cuadro de la ciudad.
El ciudadano argumentó que de manera frecuente los operadores de las rutas le niegan el servicio debido a su condición, lo que representa una abierta discriminación hacia la comunidad con discapacidad motriz.
Asimismo, recordó que los concesionarios del transporte público no han cumplido de manera sostenida con los acuerdos previos para garantizar la movilidad inclusiva, a pesar de los compromisos pactados frente a las autoridades en turno.
“Administraciones van y vienen, pero nunca se garantiza el servicio”, lamentó el activista al señalar el rezago en la modernización de los camiones y camionetas que operan en la capital morelense.
Para concluir el acto de protesta, el afectado hizo un llamado enérgico a los líderes transportistas y choferes para que respeten a las personas con discapacidad, adultos mayores y usuarios vulnerables en el estado, recordando que el acceso a una movilidad digna constituye un derecho humano fundamental que no debe condicionarse por intereses comerciales.










