Cuernavaca, 16 de julio de 2026 (Infórmate y +).- La menopausia es un proceso natural e inevitable en la vida de las mujeres, que suele presentarse entre los 49 y 51 años de edad en México.
Sin embargo, a pesar de ser una transición biológica común, la falta de información oportuna y el estigma social a menudo complican la forma en que se experimenta en el día a día.
Ante esta situación, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha emitido una serie de recomendaciones enfocadas en la nutrición y el autocuidado que permiten reducir de forma drástica los síntomas asociados a esta etapa y mejorar de forma integral la calidad de vida de la población femenina.
Según explican los especialistas del IMSS, la menopausia marca formalmente el fin de la etapa reproductiva femenina, un hito que se confirma de manera clínica cuando transcurre un año completo sin menstruación.
Durante este periodo de transición, el organismo femenino experimenta una disminución notable en la producción de hormonas clave como los estrógenos.

Este desequilibrio hormonal es el responsable de desencadenar cambios significativos tanto a nivel físico como emocional, manifestándose comúnmente mediante los molestos bochornos, insomnio, resequedad en la piel y alteraciones repentinas del estado de ánimo como la ansiedad o la depresión.
¿Qué se recomienda comer?
Para contrarrestar el papel de la nutrición resulta fundamental, ya que ciertos nutrientes específicos ayudan a mitigar el desgaste óseo y asisten en la regulación de la temperatura corporal.
Entre los grupos de alimentos altamente recomendados por el IMSS se encuentran los lácteos bajos en grasa por su alto aporte de calcio, indispensable para prevenir enfermedades óseas como la osteoporosis. De igual forma, el consumo constante de pescados grasos como el salmón, la sardina y el atún aporta la cantidad de vitamina D y ácidos grasos omega-3 necesarios para proteger la salud cardiovascular.
Asimismo, la guía de salud pública sugiere incorporar diariamente verduras de hoja verde como la espinaca, la acelga y el brócoli, junto con legumbres variadas como frijoles, lentejas y garbanzos.
Estos ingredientes aportan tanto fibra como fitonutrientes naturales que asisten al cuerpo en su funcionamiento. Por otro lado, los frutos secos y las semillas —en particular las almendras, las nueces y el ajonjolí— ofrecen grasas saludables de origen vegetal, mientras que las frutas y verduras cítricas ricas en vitamina C estimulan la síntesis de colágeno, contrarrestando la resequedad en la piel típica de este periodo.
Paralelamente a las adiciones benéficas en la dieta diaria, los expertos del IMSS hacen un llamado enérgico a evitar o moderar estrictamente el consumo de alimentos ultraprocesados, y de acudir con regularidad a los módulos de PrevenIMSS, donde el personal de salud puede canalizar a las pacientes con especialistas que evalúen la pertinencia de tratamientos personalizados o terapias de reemplazo hormonal.










