Cuernavaca, 17 de junio de 2026 (Infórmate y +).- Expertos en movilidad y salud física promueven la práctica de la sentadilla profunda o “asiática” entre la población joven del estado de Morelos como una alternativa económica y cotidiana para contrarrestar los efectos del sedentarismo urbano.
El sedentarismo derivado de los trabajos de oficina y las dinámicas digitales afecta de forma directa la flexibilidad de los habitantes, por lo que recuperar este movimiento natural se ha convertido en una recomendación clave para el bienestar general.
Esta postura consiste en agacharse por completo doblando las rodillas hacia afuera y manteniendo los talones totalmente apoyados en el suelo, con el torso erguido.
A diferencia de la sentadilla convencional de gimnasio, donde los muslos quedan paralelos al piso, la variante profunda funciona como una posición de descanso natural que estira de forma integral las articulaciones inferiores.
“No se puede hacer nada sin hacer sentadillas. Estás sentado en una silla, saliendo del coche, yendo al baño, agachándote para recoger algo del suelo”, explicó Christopher Powers, especialista en movimiento humano y profesor de la Universidad del Sur de California.
El investigador detalló que los estilos de vida actuales, basados en pasar horas sentados en sillas o usar inodoros elevados, atrofian las capacidades motrices.
Por su parte, Matt Hsu, entrenador especializado en movilidad y fundador de Upright Movement, señaló que esta condición no es exclusiva de una cultura.
“Verán a africanos que lo reclaman como suyo, países eslavos, cualquiera en Europa del Este dirá: ‘eso es lo nuestro’. Y es que esta posición en cuclillas es cosa de todos”, afirmó Hsu, quien recordó que el cuerpo humano está diseñado desde la infancia para ejecutar este movimiento de forma orgánica antes de perder la costumbre.
La falta de flexibilidad en adultos jóvenes de las zonas urbanas de Morelos incrementa el riesgo de padecer lesiones lumbares a mediano plazo. Los fisioterapeutas coinciden en que los estiramientos extensos derivados de la sentadilla completa aumentan la flexibilidad en tobillos y caderas, disminuyen de manera drástica el dolor de espalda y garantizan la independencia motriz durante la vejez.
Para dominar la técnica sin sufrir afectaciones, los entrenadores recomiendan realizar el descenso de forma gradual utilizando el respaldo de una silla o una mesa como apoyo. Se aconseja bajar solo hasta donde el cuerpo lo permita sin despegar los talones del suelo, repitiendo el proceso un par de veces al día durante varias semanas para que la articulación recupere su elasticidad.
A pesar de los beneficios comprobados en la elasticidad, los expertos advierten que la sentadilla profunda no debe tomarse como un reto universal ni forzado. Las personas que ya presentan diagnósticos o dolores previos en rodillas, caderas o columna deben evitarla o adaptarla bajo supervisión médica, ya que la longitud del fémur y la fisionomía particular de cada individuo influyen de manera directa en la capacidad de mantener el equilibrio.








