Europa, 13 de junio de 2026 (Infórmate y +).- El uso constante de las pantallas y las redes sociales mantiene una alerta constante sobre la salud emocional de las nuevas generaciones, por lo cual un estudio revela que con 21 días sin celular puedes mejorar tu estado de animo.
Ante este panorama, un reciente estudio masivo realizado en Europa demostró de forma contundente que dejar voluntariamente el teléfono celular durante tres semanas mejora significativamente la calidad del sueño, reduce los síntomas de depresión y aumenta de forma general el bienestar mental de los jóvenes estudiantes.
El macroproyecto, denominado ‘El gran experimento del teléfono móvil Dok 1’, fue diseñado e impulsado por la radiotelevisión pública austríaca (ORF) con el objetivo de invitar a los menores a replantearse su dependencia tecnológica y buscar alternativas saludables para ocupar su tiempo libre.
Un total de 72 mil alumnos de entre 10 y 18 años originarios de Austria, Suiza, Alemania e Italia aceptaron el reto de apagar por completo sus dispositivos a partir del 4 de marzo, manteniéndose desconectados por un lapso de 21 días.
De acuerdo con el informe, la investigación científica contó con el seguimiento de 46 mil participantes que completaron cuestionarios anónimos en tres fases clave: antes del inicio, justo al concluir el periodo de abstinencia y cinco semanas después.
Oliver Scheibenbogen, psicólogo jefe del Instituto Anton Proksch de Viena y supervisor del experimento junto al centro de consultoría IR&C, destacó el impacto social de la iniciativa, asegurando que el proyecto resultó “contagioso” y motivó a muchas personas a sumarse de manera independiente.
Los resultados en materia de salud mental arrojaron datos contundentes. Al comienzo del ejercicio, la mitad de los escolares reportó tener serias dificultades para conciliar o mantener el sueño; sin embargo, al terminar las tres semanas, estos problemas disminuyeron en un 23 por ciento.
Asimismo, la prevalencia de síntomas depresivos —que al inicio afectaba a más de la mitad de los jóvenes con niveles leves o moderados, y a un 11 por ciento con cuadros graves— se redujo notablemente, logrando que la proporción de alumnos libres de síntomas aumentara un 15 por ciento. En términos generales, el bienestar mental de la población evaluada se elevó en un 18 por ciento.
Aunque en las evaluaciones posteriores de seguimiento se observó un leve retorno hacia los niveles iniciales de estrés y malestar, los indicadores se mantuvieron mejor que en el punto de partida, lo que sugiere que la desconexión temporal deja beneficios duraderos.
El análisis también reveló que el uso calificado como “problemático” de Internet se redujo del 70 al 58 por ciento. Los especialistas explicaron que el éxito de la persistencia de dos tercios de los alumnos se debió al carácter colectivo de la dinámica, facilitando el apoyo mutuo entre amigos.
Por el contrario, las principales razones de deserción ocurrieron el primer día debido a la ansiedad de no estar disponibles, o bien por la presión de padres y madres de familia que se quejaban de no poder localizar a sus hijos.








