En la pandemia de COVID-19 la niñez y la adolescencia han padecido consecuencias en distintas áreas de su vida: social, escolar, de salud, etc., pero especialmente han sufrido la pérdida de cuidadores, padres o madres, independientemente de las propias secuelas que deberán sufrir en muchos casos.
De acuerdo al Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República, México alcanzó el primer lugar con el mayor número de huérfanos en Latinoamérica, además de estar entre los 10 países con más muertes por la COVID-19, convirtiendo a la niñez en el sector más vulnerable.
La Legislatura prepara 15 propuestas para ayudar a los niños en orfandad, al considerar importante evitar los efectos negativos a largo plazo en los menores huérfanos.
Por lo tanto, la UNICEF reconoce que 863 mil niños habrían quedado en orfandad en 21 países, con datos al 30 de abril de 2021, debido a la muerte asociada al COVID-19 de sus padres u tutores legales.
Los países como India, Brasil, Estados Unidos, Perú y Sudáfrica activan políticas y programas para proteger la orfandad, México sólo otorga un apoyo económico de 800 pesos mensuales a quienes quedaron huérfanos por la COVID-19.







