Cuando se trata de medicamentos, algunas personas optan por medicamentos de patente, genéricos intercambiables y similares, sin embargo, a veces hay dudas sobre su efectividad.
Un medicamento genérico puede ser hasta 90% más económico que uno de patente, dependiendo el fármaco que se trate.
Pero de acuerdo con especialistas, ambos tienen la misma efectividad y contienen la misma sustancia activa a su producción.
De acuerdo con un escrito firmado por la doctora Erika Palacios Rosas, explica que el precio del medicamento de patente no solo incluye los costos de producción, sino que también contempla todo el trabajo de investigación realizado, desde el desarrollo de la nueva molécula, hasta los estudios preclínicos y clínicos, los cuales garantizan la eficacia y seguridad del nuevo medicamento.
Los procesos implican grandes inversiones para la industria farmacéutica, por lo que surge la necesidad de proteger la innovación, la investigación y el desarrollo del nuevo medicamento mediante la concesión de la patente.
De acuerdo con los especialistas, considerando que los fármacos de patente y los genéricos intercambiables tienen la misma eficacia comprobada, si no hay la posibilidad económica de adquirir los medicamentos de marca, se puede comprar los genéricos intercambiables con la certeza que tendrán el mismo efecto en la salud.
“Los medicamentos genéricos por lo regular son más económicos que los de patente, lo cual se debe a que el precio de la sustancia activa en sí es reducido, lo que origina que el precio se eleve en los fármacos es el costo de investigación, desarrollo y promoción del mismo”, señala Profeco.
La doctora Abigail Pérez González, parte del equipo médico de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet), explica que los medicamentos de patente o innovadores llevan un protocolo largo de investigación, con pruebas y análisis profundos, para determinar su eficacia con los efectos positivos deseados.
Luego de cierto tiempo, la patente que obtuvieron del fármaco se libera para que otros laboratorios la puedan utilizar. Así se crean los genéricos, que contienen el mismo principio activo, dosis, concentración y vía de administración que un medicamento de patente.
“La principal diferencia entre un medicamento de patente y uno genérico son los excipientes, ya que el principio activo es el mismo en ambos productos”, señala.
La doctora destaca que los fármacos de patente y los genéricos tienen la misma eficacia, con la diferencia de que el laboratorio que lo lanzó al mercado por primera vez, realizó inversiones millonarias en investigación y tiene documentado el estudio que llevó a cabo.
En cuanto los medicamentos similares, se dice que no tienen la validación de investigación que los represente ni estudios de biodisponibilidad y, por lo tanto, no marca la seguridad de que su uso tendrá beneficios.
En su opinión, al no contar con estudios suficientes, “los medicamentos similares no son eficaces, incluso resulta riesgoso utilizar sustancias que no tienen un respaldo en investigación”.










