Zinacantán, Chiapas, 17 de enero de 2026 (Infórmate y +).- Indígenas evangélicos de los poblados Pinal Salinas y Tzajalnab, en el municipio tzotzil de Zinacantán, Chiapas, denunciaron haber sido agredidos, golpeados y detenidos por habitantes católicos de la región, debido a que se niegan a aceptar cargos religiosos y a cooperar en festividades tradicionales.
De acuerdo con los afectados, desde hace más de cuatro años al menos tres familias evangélicas han sido objeto de hostigamiento constante, que incluye la suspensión del servicio de energía eléctrica, agua potable y el cierre del camino de acceso a sus viviendas, lo que impide el ingreso de vehículos.
Además, denunciaron que a sus hijos se les ha prohibido asistir a la escuela primaria “Lázaro Cárdenas”, debido a que las familias se rehúsan a abandonar la Iglesia del Séptimo Día.
Karen Ruíz Gómez, habitante del poblado Salinas, relató que las agresiones más recientes ocurrieron cuando alrededor de 20 personas de ambas comunidades participaban en un culto religioso realizado al exterior de una vivienda evangélica.
Señaló que vecinos católicos comenzaron a vigilar la reunión, atravesaron un vehículo en el camino —presuntamente conducido por una persona en estado de ebriedad— y posteriormente enviaron maquinaria que arrojó grava, además de tomar fotografías del acto religioso.
Indicó que, bajo el argumento de dialogar, autoridades comunitarias retuvieron a varios asistentes, entre ellos Francisco “N”, quien fue golpeado, así como a otras personas que documentaban los hechos. Posteriormente, su esposo, Lorenzo Moisés Hernández Pérez, y su suegro, Mariano Hernández Guillén, también fueron detenidos y agredidos físicamente.
En total, se reportan 11 personas detenidas, varias de ellas con lesiones.
Los afectados acudieron a la Fiscalía Indígena para interponer las denuncias correspondientes y exigir la intervención de las autoridades estatales. Señalaron que los agresores exigen que abandonen sus creencias evangélicas, acepten cargos religiosos católicos y realicen cooperaciones económicas para las fiestas tradicionales.
“Estamos dispuestos a cumplir con cargos comunitarios, pero no de carácter religioso”, expresó Karen Ruíz, quien solicitó que se garantice el derecho a la libertad religiosa y el acceso a los servicios básicos.







