Miguel Felix, ex narcotraficante conocido como el Jefe de Jefes, se niega a cumplir la orden de un juez de pagar 20 millones 810 mil pesos por reparación de daños a las familias de Enrique Camarena Salazar y Alfredo Zavala.
En 1985, El Jefe de Jefes fue acusado de secuestrar y asesinar al agente de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Enrique Kiki Camarena Salazar, y a la del piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar.
El ex narcotraficante apeló la sentencia que lo obliga a indemnizar e interpuso un recurso de revisión en el Juzgado Sexto de Distrito de Amparo en Materia Penal de Jalisco, con residencia en Zapopan, que ahora ha llegado a manos del Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito,
Félix Gallardo nació en 1946 en Culiacán, Sinaloa, en el noroeste de México. Cuando era joven, trabajó en la Policía Judicial del estado como “madrina”.
Es el nombre que se da en México a personas protegidas por agentes policiales que realizan tareas ilegales en las investigaciones, como torturar detenidos o extorsionar a sus familias.
En los años 60, fue guardaespaldas de los hijos del entonces gobernador Leopoldo Sánchez Celis (1963-1968).
Durante 15 años el Jefe de Jefes creó una poderosa organización que controlaba el tráfico de amapola y marihuana en Sinaloa, Durango, Jalisco, Guerrero, Chihuahua, Baja California y Nayarit.
En la década de los 80, Félix Gallardo tuvo como sus subordinados a Caro Quintero y a Don Neto, así como a Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos; Héctor Luis El Güero Palma Salazar, Joaquín El Chapo Guzmán y a los hermanos Arellano Félix, quienes después se convirtieron en los principales señores de la droga.









