En el poblado de Ocotepec del municipio de Cuernavaca se encuentran listos para la tradicional celebración de día de muertos y recibir a los familiares fallecidos con ofrendas monumentales y coloridas.
Además, los habitantes del poblado abren las puertas de sus casas a personas que llegan de diferentes puntos de la entidad, inclusive de otros estados del país que acuden a observar las ofrendas que se realizan cada mes de noviembre.
Como lo marca la tradición, las campanas de la iglesia del Divino Salvador suenan la noche del 31 de octubre anunciando la llegada de los niños difuntos; para la noche del 1ro de noviembre suenan nuevamente las campanas para anunciar la llegada de los difuntos mayores; en ambos días se ofrece una misa en memoria de los fallecidos.
Ocotepec se caracteriza por poner ofrendas coloridas, grandes y llenas de flores, bebidas y platillos que le gustaban al difunto, en donde también se recibe a los visitantes y se ofrece café, chocolate y pan, entre algunos otras cosas.
Las personas que visitan las ofrendas en el poblado acostumbran llevar un jarro de barro o una taza en la que los anfitriones les sirven bebidas calientes, de esta forma evitan el uso de los vasos de unicel.
Ocotepec recibió en el 2014 el título de patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) por su identidad cultural indígena dedicada a los muertos, conocida a nivel nacional.
-Redacción-








