El regidor de Cuernavaca, Jorge Pallares, reconoció que por falta de socializar el proyecto de alcoholímetro en la ciudad, durante este 2016 no pudo ponerse en marcha.
Reiteró que será en 2017 cuando se emprenderá por fin este programa de prevención de accidentes, que busca blindarse contra influyentismo.
Y es que explicó que se está buscando realizar un convenio con los miembros del cabildo para que ni el propio alcalde pueda evadirse de ser detenido si es sorprendido conduciendo en estado de ebriedad.
“Más allá de una medida de salvar vidas pues no queremos que al ratito, el propio alcalde diga o algún regidor -oye pues es mi familia, denle visto bueno para que pase el alcoholímetro- entonces estamos buscando los mecanismos”.
-Xavier Omaña-








