El cerebro se engaña a sí mismo cuando crea falsas imágenes intentando encontrar un sentido al mundo o trata de identificar peligros inmediatos que no hay y ese peculiar fenómeno psicológico los especialistas en psicología lo definen como Pareidolia.
En cierto sentido –agrega el científico Michio Kaku en su libro, El futuro de nuestra mente- todas las imágenes que vemos, tanto las reales como las virtuales, son alucinaciones porque el cerebro está constantemente creando imágenes falsas para “llenar los vacíos”.
La pareidolia es un fenómeno psicológico que consiste en percibir un rostro o una figura humana o animal en lugares de lo más insospechados, por ejemplo; la forma de estar colocadas las ventanas/puertas en un edificio, la parte posterior de un despertador, una nube, en una tostada, una grifería, etc.
Nuestros cerebros permanentemente están procesando información sobre líneas, formas, superficies y colores totalmente aleatorios. El cerebro interpreta estas imágenes otorgándoles un significado, el cual asigna de acuerdo al conocimiento almacenado en nuestra vida personal a largo plazo.
A veces la información que llega al cerebro puede resultar ambigua, y entonces es cuando el cerebro le da el significado más sencillo que encuentra, y allí nuevamente encontramos este fenómeno de la pareidolia.
Una aplicación muy conocida de la pareidolia es la del test de Rorschach. Si alguna vez has acudido a una terapia psicoanalítica, tal vez el terapeuta te hizo esta prueba. En este test, el psicólogo muestra al paciente unas manchas de tinta que tienen simetría bilateral pero que en realidad no tienen forma de nada. Y le pide al paciente que le diga qué es lo que ve allí. Según sus respuestas, el psicólogo se hace una idea del estado mental y de las características de la personalidad del paciente.
La Pareidolia, en el caso de las personas religiosas, asumen que el fenómeno ha sido producido por una fuerza divina, y por lo tanto, pueden llegar a gastar mucho dinero para comprar el objeto, por ejemplo una tostada con el rostro de Jesús, una mancha en la pared simulando a una virgen y otros tantos, incluso realizan una larga peregrinación para ir a verlos.
La pareidolia demuestra cuán poderoso puede llegar a ser el efecto perceptivo. Si estás esperando ver caras, probablemente las verás, y si estás esperando oír cosas, es probable que las oigas, pues nuestro sistema perceptivo se prepara para que así sea.
-Alejandro Cárdenas-
REFERENCIAS
- http://www.bbc.com/mundo/noticias/
- http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4331561/
- https://en.wikipedia.org/wiki/Pareidolia








