- Creencias, machismo, distancia geográfica, pobreza, entre otras, son algunas de las circunstancias que les impiden tener una detección temprana y salvar su vida
- Resultados de un proyecto de investigación de corte sociológico realizado por Conacyt y UAEM
Entre “mujeres de las poblaciones marginadas del municipio de Tetela del Volcán y la comunidad de Tetelcingo -municipio de Cuautla, ambos pertenecientes al estado de Morelos- persisten barreras de orden social y cultural que impiden un diagnóstico temprano de la patología mamaria. Acciones como tocarse no es bien visto, de ahí que no practiquen la autoexploración de las mamas, la vergüenza es una limitante para que puedan ser examinadas por sus médicos…”
Luz María González Robledo, profesora investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos UAEM y coordinadora de la obra —junto a Marta Caballero—, indicó que su proyecto de investigación tiene un corte sociológico el cual contó con el apoyo económico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología Conacyt y nació con la idea de conocer el significado del cáncer de mama en mujeres de origen indígena del estado de Morelos, a través de su cosmovisión y creencias.
La investigadora de la UAEM destalló que dentro de las barreras de tipo cultural se encuentra el machismo. “La pareja o esposo, que es el jefe del hogar, es quien da permiso para que la mujer pueda salir de su casa. También tienen problemas al dejar a sus hijos al cuidado de alguien más, mientras se trasladan de un lugar a otro para su diagnóstico o tratamiento”.
Las barreras geográficas, también son otro obstáculo para obtener los resultados de los estudios de forma rápida, y es que las distancias entre el lugar de residencia y el centro de atención o el hospital para acudir a su consulta representa, en tiempo, prácticamente una jornada laboral, de ahí que aquellas ya diagnosticadas abandonen su tratamiento.
Agregado a esto, “Las mujeres tienen que salir de sus comunidades rurales, pagar el transporte que las lleve al área urbana más cercana, luego al centro al que es referida y posteriormente a la Ciudad de México. Deben ir acompañadas porque salen debilitadas de sus terapias; además deben cubrir los gastos de su acompañante como son comidas y en ocasiones hospedaje. Las barreras económicas y geográficas son un grave problema particularmente para mujeres de comunidades indígenas”, señaló Luz María González Robledo.
En cuanto a las creencias y mitos con respecto a la formación de tumores en los senos, se encuentran ideas como no haber amamantado a los hijos o la formación de bolitas por el “amamantamiento” del bebé en posición incorrecta. Al tratarse de una parte sensible del cuerpo, las mujeres consideran que recibir golpes en los senos desencadena la patología. Una creencia arraigada en esta población, particularmente en Morelos, dijo la investigadora, es la asociación del cáncer de mama con el acto sexual, es decir, la manera en que los hombres tocan los senos a las mujeres. “Ellas tienen la creencia de que los senos son para alimentar a sus hijos y no como un símbolo de placer sexual, entonces asocian la enfermedad como un castigo por esta práctica sexual. También hay otro tipo de creencias, por ejemplo, que el cáncer es originado por los corajes o por el mal carácter de la persona”, agregó la investigadora.
Como alternativa, por lo general, en las comunidades indígenas la medicina tradicional es el primer acercamiento para el tratamiento y prevención de enfermedades son las parteras, hierberos o curanderos en quienes muchas veces depositan su confianza y fe.
“Con ellos indagamos el apoyo que brindan, así como la existencia de algún vínculo entre la medicina tradicional y la medicina alopática. Las poblaciones de origen indígena, antes de acercarse a los servicios públicos de salud, acuden primero con ellos, dadas sus creencias o costumbres y por cómo ven estos el proceso de enfermedad. En Morelos tenemos una ventaja, y es que los servicios de salud han capacitado a las parteras mediante cursos. Inclusive han llegado a dotarlas con instrumental e insumos, además de la capacitación para promover la educación de las mujeres con respecto al autocuidado de la salud” remató.








