Un brote de legionelosis en Nueva York encendió las alarmas sanitarias tras confirmarse 82 contagios, ocho hospitalizaciones y cinco personas muertas por complicaciones relacionadas con este tipo de neumonía grave.
Las autoridades de salud identificaron que la bacteria Legionella pneumophila creció en 34 torres de refrigeración ubicadas en el Upper East Side de la ciudad estadounidense.
El hecho reabrió la discusión sobre el riesgo de este organismo en sistemas de agua domésticos y comerciales.
La Legionella habita de forma natural en lagos y arroyos en concentraciones bajas que no causan daño; sin embargo, proliferan en tuberías, cabezales de ducha, fuentes decorativas o humidificadores con agua estancada y temperaturas de 25 a 45 grados.
Especialistas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos explicaron que la infección ocurre al inhalar vapores contaminados o ingerir agua infectada, pero aclararon que la enfermedad no se transmite de persona a persona.
Además, advirtieron que la bacteria puede reproducirse en depósitos del limpiaparabrisas de los vehículos si se utiliza agua corriente en lugar de líquido especial.
El Departamento de Salud de Nueva York confirmó la desinfección de las instalaciones afectadas para erradicar la fuente original.
Aunque el conteo se mantuvo estable durante seis días consecutivos, los reportes oficiales podrían incrementarse en las próximas semanas debido a que el periodo de incubación del padecimiento se extiende hasta 14 días tras la exposición.
Los síntomas de la legionelosis incluyen tos, fiebre, dificultad para respirar, dolores musculares y náuseas.
Aproximadamente una de cada 10 personas infectadas fallece por complicaciones médicas, siendo los adultos mayores de 50 años, fumadores y pacientes con sistemas inmunes debilitados los grupos de mayor riesgo.
Para mitigar el desarrollo bacteriano en los hogares, los organismos de salud aconsejan limpiar periódicamente los grifos y regaderas, así como dejar correr el agua fría y caliente al máximo flujo durante dos minutos antes de su consumo o uso directo.









