Estados Unidos, 17 de marzo de 2026 (Infórmate y +).- La relación entre Estados Unidos y Cuba atraviesa uno de sus momentos más tensos en años, luego de que el presidente Donald Trump afirmara que sería “un gran honor” tomar control de la isla, en medio de una creciente crisis económica y energética.
Las declaraciones se producen tras un colapso del sistema eléctrico cubano que dejó sin luz a millones de personas, agravando la ya compleja situación interna. En este contexto, Trump aseguró que su administración podría “hacer lo que quiera” con la isla, sugiriendo incluso una posible intervención bajo distintos escenarios.
Presión política y cambio de régimen
En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio intensificó el discurso al señalar que Cuba necesita “nuevos líderes”, cuestionando la capacidad del actual gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel para resolver la crisis.
Rubio calificó como insuficientes las recientes reformas económicas anunciadas por La Habana, que incluyen la apertura a inversión de cubanos en el extranjero en pequeñas empresas. Según su postura, el sistema político actual es incapaz de sostener una recuperación económica real.
Crisis interna y presión externa
Mientras tanto, Cuba enfrenta una tormenta perfecta: apagones prolongados, escasez de combustible y una economía debilitada. La reciente falla masiva del sistema eléctrico —una de varias en los últimos años— dejó a gran parte del país sin servicio, evidenciando la fragilidad de su infraestructura.
La combinación de crisis interna y presión internacional coloca a la isla en una posición crítica, en la que cualquier movimiento político o económico tendrá repercusiones no solo a nivel nacional, sino también en el equilibrio geopolítico del Caribe.







