El sacerdote estadounidense, de Timothy Pelc, se las ingenió para dar la bendición a los feligreses y respetar la sana distancia y las medidas sanitarias para evitar el contagio del coronavirus.
El hombre utiliza una pistola de agua para no tener que acercarse a sus feligreses y aún así poder arrojarles agua bendita.
El padre tiene 70 años de edad llevó a cabo estas medidas para evitar infectarse con el coronavirus, enfermedad que pondría en alto riesgo su salud, debido a que su edad lo hace principlamente proclive a las complicaciones.
Porta su cubrebocas, una careta, así como guantes. De esta manera, los creyentes se acercan desde sus automóviles hasta las afueras del centro religioso ubicado en Detroit, Michigan, y reciben la bendición del padre.
El sacerdote aseguró que esta acción fue iniciada para que los niños se divirtieran durante la pandemia y que antes de llevarla a cabo preguntó a un experto en emergencias del condado para saber desde qué distancia debía apuntar para no poner en riesgo la salud de nadie.







