El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, desató una guerra contra el narcotráfico que ahora parece imposible detener.
Un matrimonio originario del país insular, confesó haber asesinado a cerca de 800 personas pertenecientes a la redes de narcotráfico que operan en el lugar, les pagan 100 dólares por cada asesinato cometido. La pareja dirige uno de los grupos responsables por los casi 4,000 asesinatos cometidos en la zona.
“Desde el principio, cuando empecé, sabía que era muy arriesgado. Pero si no lo hago hay un riesgo aún mayor de no poder alimentar a mi familia. Porque yo no puedo hacer ningún otro trabajo” – confesó el hombre.
Llevan a cabo su trabajo, a partir de la llamada de su jefe, que forma parte del cuerpo policíaco, éste les proporciona el nombre y foto del objetivo, después, ellos cuentan con 3 días para completar la tarea.
La pareja afirma, que no se sienten orgullosos de como llevan comida a sus hijos, pero que están conscientes de que las personas a quienes les quitan la vida, han obrado mal y se consuelan pensando que la gente a la que le han arrebatado la vida son “mucho peores”.
-Redacción-








