China, 16 de marzo de 2026 (Infórmate y +).- El hallazgo de fósiles marinos en la cima del Monte Everest ha confirmado una de las teorías más sorprendentes de la geología: el punto más alto del planeta alguna vez fue el fondo de un océano.
Investigaciones realizadas por geólogos y paleontólogos han identificado restos fosilizados de organismos marinos incrustados en las rocas de la montaña. Entre ellos se encuentran trilobites, braquiópodos y diversos microfósiles que indican que la región estuvo cubierta por el antiguo océano Tetis hace aproximadamente 450 millones de años.
El Everest, considerado la montaña más alta del mundo con más de 8,800 metros sobre el nivel del mar, posee en su cumbre rocas pertenecientes a la llamada Formación Qomolangma, una capa de piedra caliza rica en fósiles marinos. Este tipo de roca se forma únicamente en ambientes submarinos, lo que refuerza la evidencia de que la zona fue parte de un fondo oceánico en el pasado.
¿Cómo se formaron?
De acuerdo con los científicos, los sedimentos que dieron origen a estas rocas se formaron cuando restos de moluscos, algas calcáreas y esqueletos de organismos marinos se acumularon en el fondo del mar. Con el paso del tiempo, la presión y los procesos geológicos transformaron estos materiales en piedra caliza.
El cambio que transformó el antiguo océano en una gigantesca cordillera comenzó hace unos 120 millones de años, cuando la placa tectónica de la India inició su desplazamiento hacia el norte. Posteriormente, hace alrededor de 50 millones de años, chocó con la placa euroasiática, provocando que el antiguo fondo marino se elevara miles de metros.
Este choque continental dio origen a la cordillera del Himalaya y elevó los sedimentos marinos hasta alturas superiores a los 8,800 metros, formando el Everest tal como se conoce actualmente.
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Entre los fósiles encontrados también se han identificado fragmentos de crinoideos, ammonites e incluso pequeños dientes de antiguos tiburones, restos que pertenecen a organismos que habitaron el planeta millones de años antes de la formación de la montaña.
En zonas cercanas, como el valle de Tingri en el Tíbet, también se han localizado formaciones geológicas de los periodos Jurásico y Cretácico con abundantes fósiles bien conservados. Estos descubrimientos permiten a los investigadores reconstruir cómo era el ecosistema marino que existía en esa región.
Los estudios señalan además que el proceso geológico que formó el Himalaya continúa en la actualidad. Debido a la presión constante entre las placas tectónicas india y euroasiática, el Everest sigue elevándose lentamente, con un crecimiento estimado de unos cinco milímetros por año.







