México, 13 de noviembre del 2025 (Infórmate y +).– El rugido de la velocidad volvió a acompañar a Sergio “Checo” Pérez, pero esta vez bajo nuevos colores y con un horizonte distinto. El piloto mexicano fue el encargado de realizar la primera prueba oficial del proyecto Cadillac F1 en el histórico circuito de Imola, al volante de un Ferrari SF-23 prestado por la escudería italiana.
Aunque la participación de Cadillac en la Fórmula 1 está programada para 2026, esta sesión de prueba marca un hito en la preparación del equipo estadounidense, que busca convertirse en la undécima escudería del campeonato mundial.
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El ensayo en Imola siguió a una jornada inicial en Fiorano, donde Arthur Leclerc, piloto de desarrollo de Ferrari, fue el primero en poner a prueba el monoplaza. Días después, el turno fue para Checo Pérez, quien pasó dos días al mando del SF-23, afinando detalles y adaptándose al nuevo proyecto que promete revolucionar su carrera.
Para el tapatío, este ensayo representa mucho más que una simple prueba: es el comienzo de una nueva etapa profesional, que llega tras consolidarse como subcampeón del mundo con Red Bull Racing. Su experiencia, combinada con la ambición de Cadillac, podría dar forma a una de las alianzas más prometedoras del futuro cercano de la Fórmula 1.
Con esta sesión, Checo vuelve a colocarse en el centro de los reflectores, reafirmando su estatus como uno de los pilotos más destacados del automovilismo mexicano y abriendo camino a una nueva era donde la potencia estadounidense y el talento latino buscan hacer historia en la máxima categoría.







