A punto de concluirse la primera etapa de la intervención de la Plaza de Armas de Cuernavaca, el destino de decenas de comerciantes informales es incierto; mientras se han apoderado de dicho espacio, protegidos, en su mayoría, por el Nuevo Grupo Sindical.
La responsabilidad del comercio ambulante es del Ayuntamiento de Cuernavaca que encabeza, Cuauhtémoc Blanco Bravo, quien, por cierto, disfruta de visitar los restaurantes, protegido por elementos de seguridad, quienes lo aguardan en una camioneta blindada cuyo costo supera el millón y medio de pesos.
Ya hay avances para definir el futuro de los vendedores, pero el secretario del Ayuntamiento, Roberto Yañez Moreno se niega hablar del tema, para no entorpecer las negociaciones.
En tanto el Zócalo que debería ser uno de los principales atractivos de la capital morelense, se observa lleno de puestos, sin que medie control alguno por parte de la autoridad.
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