Habitantes, autoridades y empresas privadas plantaron 1,250 árboles en la comunidad de Ocotepec, perteneciente a Cuernavaca, para intentar frenar el deterioro ambiental en la zona norte del municipio. La jornada forestal se enfocó en sembrar especies nativas que permitan recuperar el ecosistema local frente a los cambios climáticos recientes.
La tala clandestina, los incendios forestales y el crecimiento de la mancha urbana han amenazado históricamente los bosques de esta región. Esta barrera natural resulta vital para más de 350,000 habitantes de la capital morelense, ya que las raíces de los árboles plantados funcionarán como esponjas naturales para captar el agua de lluvia y recargar los mantos acuíferos que abastecen a gran parte de la ciudad. Sin esta zona de recarga, la crisis hídrica que azota a varias colonias podría agravarse severamente durante las próximas temporadas de estiaje.
“Estas especies contribuyen a la recuperación de la cobertura forestal, favorecen la infiltración de agua al subsuelo y fortalecen la biodiversidad de esta importante zona natural”, detallaron representantes de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Servicios Públicos mediante un reporte técnico que justificó la selección de la flora.
Por su parte, los integrantes del Consejo de Vigilancia de Ocotepec destacaron la urgencia de mantener vivas estas áreas verdes para el futuro de los pobladores. “Las acciones forman parte de una estrategia permanente orientada a preservar las áreas naturales de la zona norte de Cuernavaca, mediante la participación conjunta de los sectores”, explicaron los defensores del bosque durante los trabajos de plantación.
Durante la actividad de este fin de semana, las brigadas lograron colocar 1,000 ejemplares de encino blanco y 250 de pino de la especie Pinus pseudostrobus. La selección técnica de estas variedades responde a su alto índice de supervivencia en el clima templado y húmedo, condiciones características de los bosques ubicados al norte de la capital.
El trabajo físico requirió la intervención directa de los comuneros locales, quienes estuvieron apoyados por cuadrillas de trabajadores de las corporaciones Bridgestone y Firestone. La iniciativa privada aportó insumos y mano de obra para acelerar el proceso de reforestación antes de que concluya la actual temporada de lluvias, un periodo considerado crítico para que las raíces logren afianzarse en la tierra reblandecida.
Especialistas ambientales externos advierten que plantar los ejemplares representa apenas el 10 % del trabajo real, pues el verdadero reto consistirá en vigilar que sobrevivan durante los próximos tres años. Por este motivo, las brigadas comunitarias de Ocotepec organizarán recorridos periódicos para monitorear el crecimiento de los encinos y pinos, limpiar la maleza que pueda asfixiarlos y prevenir la propagación de plagas destructivas.
El territorio capitalino ha perdido cientos de hectáreas boscosas en la última década debido al cambio de uso de suelo irregular para desarrollos inmobiliarios. Diversas organizaciones civiles han insistido en que las campañas de reforestación deben acompañarse de sanciones severas contra quienes talan ilegalmente la madera en los bienes comunales. Además, los especialistas subrayan la necesidad imperativa de educar a las nuevas generaciones sobre la importancia de proteger los ecosistemas que todavía sobreviven en las zonas colindantes.










