Cuernavaca encabeza un proceso técnico para definir con exactitud dónde termina su territorio y dónde empiezan los municipios vecinos de Huitzilac, Tepoztlán, Jiutepec, Temixco y Xochitepec. Este proyecto busca resolver conflictos históricos sobre qué autoridad debe bachear calles, enviar patrullas o cobrar impuestos en las zonas donde las fronteras municipales eran, hasta ahora, ambiguas.
La falta de claridad en los límites territoriales afecta directamente la atención ciudadana en la zona metropolitana, ya que frecuentemente los ayuntamientos evaden responsabilidades en calles que dividen dos demarcaciones. Con esta delimitación, se pretende establecer un cuadro de construcción y memoria descriptiva que sirva como base legal definitiva para la prestación de servicios públicos.
“Estamos trabajando para lograr que Cuernavaca y los 35 municipios restantes tengan orden en sus límites y podamos darle certeza a la gente respecto de los servicios que le corresponden a cada ayuntamiento”, explicó José Luis Urióstegui Salgado, presidente municipal de Cuernavaca. El alcalde recordó que este plan inició con la división interna de la capital, donde ya se delimitaron 241 colonias y poblados.
Brenda García Pineda, directora de Vinculación Metropolitana, detalló que las propuestas no son improvisadas, sino que surgen de un análisis cartográfico y recorridos de campo. En estas labores participan también el INEGI y la Comisión Nacional del Agua para validar que los trazos coincidan con la realidad geográfica y los registros agrarios actuales.
Por su parte, Eder Rodríguez Casillas y Roberto González Zúñiga, alcaldes de Jiutepec y Xochitepec respectivamente, coincidieron en que este acuerdo evitará que los ciudadanos queden en un “limbo” administrativo. Al tener coordenadas precisas, se facilita la planeación urbana y la ejecución de obras conjuntas entre los municipios de la zona conurbada.
El proceso no termina con el acuerdo entre alcaldes. Una vez que los cabildos aprueben los nuevos trazos técnicos, la documentación será enviada a la Comisión Estatal de Reservas Territoriales y, finalmente, al Congreso del Estado de Morelos. Solo con el aval de los diputados locales estos límites tendrán validez oficial permanente, convirtiéndose en el primer precedente de este tipo en la historia de la entidad.







